Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha Riyó el clérigo mucho de su respuesta, y mandó que le diesen muy bien recado, asà a él como a su jumento y a Rocinante, pues ya don Quijote reposaba; lo cual fue hecho con mucha puntualidad. Después de cena, llegaron otros dos clérigos, amigos de mosén ValentÃn, a su casa, a saber cómo le iba con los huéspedes; el cual les dijo:
—Por Dios, señores, que tenemos con ellos el más lindo pasatiempo agora en esta casa que se puede imaginar; porque el principal, que es el que está en la cama, se finge en su fantasÃa caballero andante como aquellos antiguos AmadÃs o Febo, que los mentirosos libros de caballerÃas llaman andantes; y asÃ, según me parece, él piensa con esta locura ir a las justas de Zaragoza y ganar en ellas muchas joyas y premios de importancia. Pero gozaremos de su conversación los dÃas que aquà en mi casa se estuviere curando, y augmentará nuestro entretenimiento la intrÃnseca simplicidad deste labrador, a quien el otro llama su fiel escudero.