Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha Llegó, pues, el domingo en que los que habÃan de jugar la sortija, para universal pasatiempo, se aprestaron y aderezaron lo mejor que pudieron de sus ricas libreas, llevando todos solamente a la entrada del Coso unos escudos o tarjetas blancas, y en ellas escrita cada uno la letra que más a propósito venÃa a su pensamiento y al fin de alegrar la fiesta. Pero no quiero pasar en silencio lo que habÃa en dos arcos triunfales que estaban costosa y curiosamente hechos a las dos bocas de la calle. El primero de la primera entrada, como venimos de la plaza, era todo de damasco azul, de color de cielo, y estaba en el medio dél, por lo alto, el invictÃsimo emperador Carlos Quinto, agüelo gloriosÃsimo de nuestro católico y gran monarca el tercero Filipo Herminigildo, armado a la romana, con una guirnalda de laurel sobre la cabeza y un bastón de general sobre la mano derecha, ocupando lo más alto del arco dos versos latinos que decÃan desta manera:
Frena quod imperii longo moderaris ab aevo,
Austria, non hominis, numinis exstat opus.
El pie derecho tenÃa puesto sobre un mundo de oro, y al derredor dél una letra, que decÃa:
Mandó su medio Alejandro;
mas nuestro César de veras
sus tres partes mandó enteras.
El pie izquierdo tenÃa sobre tres o cuatro turcos rendidos, con una letra latina que decÃa: