Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha —Paréceme, señor don Álvaro —dijo don Quijote—, que vuesa merced ha satisfecho con muy sutiles razones a la objección que contra la pequeñez del cuerpo de su reina propuse. Y, porque me parece que ya la cena, por ser poca, estará aparejada, suplico a vuesa merced nos entremos a cenar; que después, sobre cena, tengo un negocio de importancia que tratar con vuesa merced, como con persona que tan bien sabe hablar en todas materias.