Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha »—Está bien dicho —replicó ella—, pero ese proverbio no hace, a mi juicio, al propósito; porque ni a vuesa merced tengo por malo ni en esta grada hay mesa puesta, ni es hora de comer; si no es que vuesa merced lo diga (que a eso obligan esas razones) porque le sirva con algunas pastillas de boca o otra niñerÃa de dulce. Y si a ese fin se dirige el refrán, acudiré presto a mi obligación con grande gusto.
»—No ha dado vuesa merced en el blanco —respondió don Gregorio—; que, sin que hable de pastillas ni conservas, sustentaré fácilmente se halla y verifica en este locutorio cuanto el refrán dice.
»—¿Cómo —respondió doña Luisa— me probará vuesa merced que es mal mozo?
»—Lo más fácil de probar —dijo él— es eso, pues malo es todo aquello que para el fin deseado vale poco; y, valiéndolo yo para cosas del servicio de vuesa merced, que es lo que más deseo y a quien tengo puesta la mira, bien claro se sigue mi poco valor. Y no teniéndole, ¿qué puedo tener de bondad, si ya no es que de la vuesa merced me la comunique, como quien está riquÃsima della y de perfecciones?