Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha »—Ya, prenda mÃa, os he dicho muchas veces que estoy aparejado para todo aquello que fuere de vuestro entretenimiento y regalo; y asÃ, pues me enseñáis lo que debo hacer, será el negocio desta manera. Yo tomaré dos caballos de casa de mi padre, recogiendo juntamente della todo el más dinero que pudiere, y vendré a la medianoche por la parte del convento que mejor y más secreto os pareciere. Y saliendo dél, subiréis en el uno, yo en el otro, y asÃ, nos iremos juntos a media posta a algún reino estraño, donde, sin ser conocidos, podremos vivir todo el tiempo que nos diere gusto. Y vos, pues tenéis las llaves del dinero, plata y depósitos deste convento, podréis también recoger la mayor suma de cosas de valor que podáis, para que vamos asà seguros de no vernos jamás en necesidad.
»—Asà me parece bien —replicó ella que se debe hacer.
»Quedaron desde luego de concierto de que su ida fuese a la una de la noche del siguiente domingo, después de dichos los maitines, hora en que el galán sin falta estarÃa aguardando a la puerta de la iglesia con los caballos; que, pues ella se quedaba las noches con las llaves de casa, fácilmente podrÃa abrir la sacrestÃa y salir por ella al dicho puesto por la puerta principal de la iglesia, con presupuesto de caminar la misma noche diez o doce leguas a toda diligencia, para que, cuando los echasen menos, fuese más dificultoso el hallarlos.