Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha Pero debió su vida al autor de la compañÃa de comediantes con quien se encontró la noche pasada en la venta, el cual, a las voces y grita que tenÃa el pueblo, se llegó a él, viéndose acaso paseando por debajo los soportales de la calle Mayor; y, viendo llevar aquel hombre armado entre seis o siete arrastrando, sospechó que era don Quijote, como realmente lo era, que a la sazón le habÃan metido en una grande casa, donde hacÃa toda la resistencia que podÃa, aunque todo era en vano. Y, viéndole tal el autor y algunos de su compañÃa que con él iban, se apiadaron dél; y, haciendo salir a puros ruegos fuera de la casa a todos los estudiantes que le maltrataron, se quedaron solos con él, y, pasando el catredático con su triunfante paseo adelante, y desocupada la calle de la gente que le seguÃa, se llegó el autor a don Quijote, diciendo: