Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha Cómo don Quijote de la Mancha y Sancho Panza, su escudero, salieron tercera vez del Argamesilla, de noche, y de lo que en el camino desta tercera y famosa salida le sucedió
Tres horas antes que el rojo Apolo esparciese sus rayos sobre la tierra, salieron de su lugar el buen hidalgo don Quijote y Sancho Panza: el uno, sobre su caballo Rocinante, armado de todas piezas y el murrión puesto en la cabeza con gentil talante y postura; y Sancho, con su jumento enalbardado, con unas muy buenas alforjas encima y una maleta pequeña, en que llevaban la ropa blanca. Salidos del lugar, dijo don Quijote a Sancho:
—Ya ves, Sancho mÃo, cómo en nuestra salida todo se nos muestra favorable, pues, como ves, la luna resplandece y está clara; no hemos topado en lo que hasta aquà habemos andado cosa de que podamos tomar mal agüero, tras que nadie nos ha sentido al salir. En fin, hasta ahora todo nos viene a pedir de boca.
—Es verdad —dijo Sancho—, pero temo que, en echándonos menos en el lugar, han de salir en nuestra busca el cura y el barbero con otra gente, y, topándonos, a pesar nuestro nos han de volver a nuestras casas, agarrados por los cabezones o metidos en una jaula, como el año pasado; y si tal fuese, pardiez que serÃa peor la caÃda que la recaÃda.
