Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha Calló, dichas estas razones, aguardando las que don Quijote le darÃa de respuesta; pero Sancho, que estaba totalmente maravillado, antes que su amo respondiese, dijo:
—Señora reina de Toledo, no tiene vuesa merced que jurar por el dios Martes ni Miércoles; que mi amo irá sin falta a matar a ese bellaconazo del prÃncipe de Córdoba, y yo sin falta iré con él. Por el tanto, váyase un poco delante y dÃgale al señor su padre como ya vamos, que nos tenga bien de cenar, y que a ese principillo nos le tenga, para cuando lleguemos, muy bien atado a un poste, en cueros; que yo le aseguro, si lo hace, de hacerle con esta pretina que se acuerde mientras viva del nombre suyo, y aun de los de su padre y madre.
Dio a todos notable gusto la disparatada respuesta de Sancho; pero suplió su simplicidad el peso de la que dio don Quijote, diciendo a la dama: