Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha —Muy grande es, por cierto, señor don Carlos, el servicio que vuesa merced y el Arcadepámpanos me han hecho estos dÃas, si bien les pido perdón dello, por si acaso no ha sido tanto como yo merezco; que eso ya no me lo veo, y no me lo podrán pagar con cuanta moneda tienen todos los ropavejeros desta tierra. Pero, con todo, se lo agradezco y ahà están para hacelles merced en la Argamesilla veinte y seis cabezas de ganado que tengo, dos bueyes y un puerco tan grande como los de por acá, el cual habemos de matar, si Dios quiere, para el dÃa de San MartÃn, para el cual estará hecho una vaca. Asà que, digo que para respondelle me dé, si le parece, algunos meses de término; que no son cosas estas de mudar de tierra que se hayan de hacer de repente. Lo que yo haré será ir a comunicallo con mi Mari Gutiérrez, o, cuando mucho, le escribiré cuanto vuesa merced me dice; y si ella dice con una mano que sÃ, yo diré lo mesmo con ambas de bonÃsima gana. Busque, pues, vuesa mercé tinta y papel, si le parece, y escribámosla luego al punto una carta, en que se le diga como el AvemarÃa todo eso. Y digo escribamos, porque harto hace quien hace hacer; que yo, por mis pecados, no sé escribir más que un muerto, aunque tuve un tÃo que escribÃa lindamente; pero yo salà tan grandÃsimo bellaco que, cuando siendo muchacho me enviaban a la escuela, me iba a las higueras y viñas a hartarme de uvas y higos, y asÃ, salà mejor comedor dellos que no escribanador.