Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha —Caballero Desamorado, la infanta Burlerina de Toledo, cuyo paje soy, te besa las manos humilmente y suplica, cuan encarecidamente puede, que te sirvas de partir mañana sin falta conmigo a la ligera y sin ruido, a la gran ciudad de Toledo, donde ella y su afligido padre y lo mejor y más lucido del reino te está por momentos aguardando, pues no faltan más de tres dÃas para cumplirse los cuarenta que el enemigo prÃncipe de Córdoba les tiene dado de plazo para deliberar o la entrega de la ciudad o el rendimiento de las inhumanas parias que les tiene pedido; y si tú con tu valeroso brazo no los socorres, sin duda serán miserablemente todos muertos, la ciudad saqueada, quemados los templos, y los cimientos de torres y almenas ocuparán las alegres calles, sirviéndoles sus piedras de calzada y empedrado. La infanta, mi señora, y el rey, por cierto postigo que el enemigo no sabe, te está esperando con todos los mejores caballeros de su corte, para que otro dÃa antes que amanezca, tocando de repente al arma, con la voz y favor de Santiago, les demos, cogiéndolos descuidados, un asalto tal, que quede el enemigo, como sin duda lo quedará, vencido, y tú vencedor. Tras lo cual serás, si te pareciere, aunque sea corto premio de tus inauditas grandezas, casado con la hermosÃsima infanta Burlerina, la cual ha desechado a otros muchos hijos de reyes y prÃncipes, sólo por casar contigo. Por tanto, valeroso caballero, vete luego a reposar para que, tomando la mañana, lleguemos a buena hora a la imperial ciudad de Toledo, que espera tu favor por momentos.