El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I –¿Conque es título nuevo?
–Sí, señor.
–¿Y qué motivo tuvo usted para pretender un título tan extravagante?
–El principal que tuve –contesté– fue considerar que un conde mete mucho ruido en la ciudad donde vive, a expensas de su dinero, y así me venía de molde la Ruidera del título.
Se rió el español, y me dijo:
–Es graciosa la ocurrencia; pero conforme a ella usted tendrá mucho dinero para meter ese ruido, y a fe que no todos los condes del mundo se pueden titular tan ruidosamente. Antes he oído decir:
Que en casa de los condes muchas veces
más suele ser el ruido que las nueces.
–Pues, señor, en la mía hasta la hora de ésta son más las nueces que el ruido, como espero en Dios lo verá usted con sus ojos algún día.
–Yo lo celebro –dijo el español, y variando la plática se concluyó aquel acto, se levantaron los manteles, se despidieron de mí con el mayor cariño, y nos separamos.