El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I “Ni me sorprenden como nuevas estas penas rigurosas. He leído que en Persia a los usureros les quiebran los dientes a martillazos, y a los panaderos fraudulentos los arrojan en un horno ardiendo. En Turquía a los mismos les dan de palos y multan por primera y segunda vez, y por tercera los ahorcan en las puertas de sus casas, en las que permanece el cadáver colgado tres días. En Moscovia, a los defraudadores de la renta del tabaco se les azota hasta descubrirles los huesos. En nuestro mismo código tenemos leyes que imponen pena capital al que hace bancarrota fraudulentamente, y al ladrón casero en llegando la cantidad robada a cincuenta pesos; otras que mandan cortar la lengua y darles cien azotes a los blasfemos; otras que mandan cortar la mano al escribano falsario, y así otras que no están en uso a causa de la mudanza de los tiempos y dulcificación de las costumbres.