El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I “Aquí sucede todo lo contrario. El delincuente permanece entre los buenos y los malos, y por lo mismo el ejemplo permanece, y no aislado a una ciudad o villa, sino que se extiende a cuantas partes van estos infelices, y los niños se penetran de terror contra el robo y de temor al castigo, porque les entra por los ojos la lección más elocuente.
“Comparad ahora si será más útil ahorcar a un ladrón que herrarlo y mutilarlo; y si aún con todo lo que dije, persistís en que es mejor ahorcarlo, yo no me opondré a vuestro modo de pensar, porque sé que cada reino tiene sus leyes particulares y sus costumbres propias, que no es fácil abolir, así como no lo es introducir otras nuevas; y con esta salva dejemos a los legisladores el cuidado de enmendar las leyes defectuosas, según las variaciones de los siglos, contentándonos con obedecer las que nos rigen, de modo que no nos alcancen las penales.”
Todos aplaudieron al chino, se levantaron los manteles y cada uno se retiró a su casa.
EN EL QUE CUENTA PERICO LA CONFIANZA QUE MERECIÓ AL CHINO; LA VENIDA DE ÉSTE CON ÉL A MÉXICO, Y LOS DÍAS FELICES QUE LOGRÓ A SU LADO GASTANDO MUCHO Y TRATÁNDOSE COMO UN CONDE
