El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I Pero, a usanza de las dedicatorias y a fuer de lisonjero o agradecido, yo debo tributaros los más dignos elogios, asegurado de que no se ofenderá vuestra modestia.
Y entrando al ancho campo de vuestros timbres y virtudes, ¿qué diré de vuestra ilustrÃsima cuna, sino que es la más antigua y llena de felicidades en su origen, pues descendéis no menos que del primer monarca del universo?
¿Qué diré de vuestras gloriosas hazañas, sino que son tales, que son imponderables e insabibles?
¿Qué, de vuestros tÃtulos y dictados, sino que sois y podéis ser, no sólo tú ni vos, sino usÃas, ilustrÃsimos, reverendÃsimos, excelentÃsimos y qué sé yo, si eminentÃsimos, serenÃsimos, altezas y majestades? Y, en virtud de esto, ¿quién será bastante a ponderar vuestra grandeza y dignidad? ¿Quién elogiará dignamente vuestros méritos? ¿Quién podrá hacer ni aun el diseño de vuestra virtud y vuestra ciencia? ¿Ni quién, por último podrá numerar los retumbantes apellidos de vuestras ilustres casas, ni las águilas, tigres, leones, perros y gatos que ocupan los cuarteles de vuestras armas?