El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I No entendáis que ahora me hago el santucho y os escribo estas cosas por haceros creer que he sido bueno. No; lejos de mí la vil hipocresía.
Siempre he sido perverso, ya os lo he dicho, y aun postrado en esta cama, no soy lo que debía; mas esta confesión os ha de asegurar mejor mi verdad, porque no sale empujada por la virtud que hay en mí, sino por el conocimiento que tengo de ella, y conocimiento que no puede esconder el mismo vicio, de suerte, que yo me levanto de esta enfermedad y vuelvo a mis antiguos extravíos (lo que Dios no permita), no me desdeciré de lo que ahora os escribo, antes os confesaré que hago mal; pero conozco el bien, según se expresaba Ovidio.
Volviendo a mí, digo que a los dos o tres días de mi grado, determinaron mis padres enviarme a divertir a unos herraderos que se hacían en una hacienda de un su amigo, que estaba inmediata a esta ciudad. Fuíme, en efecto...
EN EL QUE NUESTRO BACHILLER DA RAZON DE LO QUE LE PASÓ EN LA HACIENDA, QUE ES ALGO CURIOSO Y ENTRETENIDO
Llegué a la hacienda en compañía del amigo de mi padre, que era no menos que el amo o dueño de ella. Apeámonos y todos me hicieron una acogida favorable.
