El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I Estaba yo, pues, quedando bien y en lo mejor de mi gusto, cuando en esto que escuché ruido de caballos en el patio de la hacienda, y antes de preguntar quién era, se fue presentando en medio de la sala, con su buena manga, paño de sol, botas de campana, y demás aderezos de un campista decente… ¿Quién piensan ustedes que sería? ¡Quién había de ser, por mis negros pecados, sino el demonio de Juan Largo, mi caro amigo y favorecedor! Al instante que entró me vio, y saludando a todos los concurrentes en común y sobre la marcha se dirigió a mí con los brazos abiertos y me halagó las orejas de esta suerte:
-¡Oh, mi querido Periquillo Sarniento! ¡Tanto bueno por acá! ¿Cómo te va, hermano?
¿Qué haces? Siéntate...