El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I –Vive Dios, bribón, cobarde, que si no montas a caballo y no nos acompañas, aquí te llevan los demonios.
Yo, al verlo tan enojado, hice de tripas corazón, fingiendo que mi miedo era chanza, y que era capaz de salir al encuentro del demonio si viniera en traje de caminante con dinero; se dieron por satisfechos, seguimos nuestro camino con designio de salirles a los viandantes, y matarlos; pero no sucedió según lo pensaron.
EN EL QUE NUESTRO AUTOR CUENTA LAS AVENTURAS QUE LE ACAECIERON EN COMPAÑÍA DE LOS LADRONES; EL TRISTE ESPECTÁCULO QUE SE LE PRESENTÓ EN EL CADÁVER DE UN AJUSTICIADO, Y EL PRINCIPIO DE SU CONVERSIÓN
Aunque muchas veces permite Dios que el malvado ejecute sus malas intenciones, o para acrisolar al justo, o para castigar al perverso, no siempre permite que se verifiquen sus designios. Su providencia, que vela sobre la conservación de sus criaturas, mil veces embaraza o destruye los inicuos proyectos para que las unas no sean pasto de las ferocidad de las otras.
Así sucedió al Aguilucho y sus compañeros la mañana que salimos a sorprender a los viandantes.
Serían las seis cuando desde la cumbre de una loma los vimos venir por el camino real.
