El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I Hace mucho al caso el traje en este mundo, y aunque no debemos vestirnos con profanidad, debemos vestirnos con decencia y según nuestros principios y destinos.
A los tres días vino el sastre con la ropa; me planté con capote y chaquetita, pero al estilo de México. Pelayo fue conmigo al mesón, donde le entregué el caballo y sus arneses; volvimos a la Profesa, hice una lista de todo lo que le entregaba, y al otro día puso Martín todo aquello en poder del capitán de la Acordada, para que éste solicitara sus dueños o viera lo que hacía.
No restando ya más que hacer sobre esto, y llegado el día en que había de recibir la tienda y el mesón, fuimos a San Agustín de las Cuevas; me entregué de todo a satisfacción; mi amo y el padre volvieron a México, y yo me quedé en aquel pueblo manejándome con la mayor conducta, que el cielo me premió con el aumento de mis intereses y una serie de felicidades temporales.
EN EL QUE REFIERE PERIQUILLO SU CONDUCTA EN SAN AGUSTÍN DE LAS CUEVAS, Y LA AVENTURA DEL AMIGO ANSELMO, CON OTROS EPISODIOS NADA INGRATOS
Así como se dice que el sabio vence su estrella, se pudiera decir con más seguridad que el hombre de bien con su conducta constantemente arreglada domina casi siempre su fortuna, por siniestra que sea.
