El Periquillo Sarniento. Tomo I

El Periquillo Sarniento. Tomo I

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Acaricia a tus niños, que lloran porque te ven llorar. Consuela a esta señora, que te atiende entre la aflicción y la sorpresa. Yo no he hecho sino cumplir en muy poco con los naturales sentimientos de mi corazón. Cuando hice lo que pude por tu familia, fui condolido de su infeliz situación, y sabiendo que era tuya, cuya sola circunstancia sobraba para que, cumpliendo con los deberes de la amistad, hiciera en su obsequio lo posible. Pero, después de todo, Dios es quien ha querido socorrerte; dale a Su Majestad las gracias y no vuelvas a acordarte de lo pasado por vida de tus niños.

Quería despedirme, pero la señora no lo consintió; tenía el almuerzo prevenido, y me detuvo a almorzar.

Nos sentamos juntos muy gustosos, y en la mesa me informaron cómo Pelayo y mi amo habían desempeñado tan bien mi encargo, que, no contentos con socorrer a la enferma y su familia, solicitaron a los acreedores de Anselmo, y a pesar de hallar a algunos inexorables, rogaron tanto y se empeñaron tanto que al fin consiguieron la remisión de la deuda hasta mejora de fortuna; y para que Anselmo pudiera sostener a su familia, lo colocó mi amo de mayordomo en una de sus haciendas, adonde debía partir luego que se acabara de restablecer su esposa.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker