El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I esférica, y éstos, elípticamente, pues unos dan su vuelta redonda y otros (los cometas) larga; y ésta es la causa porque teniendo más camino que andar nos tardamos nosotros más en verlos; así como más pronto verá usted al que haya de ir y venir de aquí a México, que al que haya de ir y venir de aquí a Guatemala; porque el primero tiene menos que andar que el segundo. Esas colas que se les advierten, no son, según los que entienden, otra cosa más que unos vapores que el sol les extrae e ilumina, así como ilumina la ráfaga de átomos cuando entra por una ventana; y este mismo sol, conforme la disposición en que comunica su luz a este vapor, hace que estas colas de los cometas nos presten un color blanco o rojo, para cuya persuasión no necesitamos atormentar el entendimiento, pues todos los días advertimos las nubes iluminadas con una luz blanca o roja, según su posición respecto al sol. En virtud de esto, nada tenemos que esperar favorable del color blanco de las colas de los cometas, ni qué temer adverso por su color rojo. Esto es lo más fundado y probable por los físicos en esta materia; lo demás son vulgaridades que ya todo