El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I –Toma esos cuadernos, para que mis hijos se aprovechen de ellos después de mis días.
En ese instante dejé a mi amigo el Pensador mis comunicados y estos cuadernos para que los corrija y anote, pues me hallo muy enfermo...
Hasta aquí escribió mi buen amigo don Pedro Sarmiento, a quien amé como a mí mismo, y lo asistí en su enfermedad hasta su muerte con el mayor cariño.
Hizo llamar al escribano y otorgó su testamento con las formalidades de estilo. En él declaró tener cincuenta mil pesos en reales efectivos, puestos a réditos seguros en poder del conde de San Telmo, según constaba del documento que manifestó certificado por escribano y debía obrar cosido con el testamento original, y seguía: “It. Declaro, que es mi voluntad que, pagadas del quinto de mis bienes las mandas forzosas y mi funeral, se
