El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I Todas a una voz respondieron que sí, y que muy bien, que ya sabían que podían hacer eclipses de sol, de luna o de luminarias, cada vez que se les antojara; pero el buen don Martín volvió a preguntar:
-Dígame usted, padre, ya que los eclises no son más que eso, ¿por qué son tan dañinos que nos pierden las siembras, los ganados, y hasta nos enferman y sacan imperfectos los muchachos?