El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I -La desgracia de los eclipses -dijo el vicario-, consiste en que suceda algo de esto en su tiempo; porque los pobres que no entienden de nada, luego luego echan la culpa a los eclipses de cuantas averías hay en el mundo. Así como cuando uno se enferma, lo primero que hace es buscar achaque a su enfermedad, y tal vez cree que se la ocasionó lo más inocente. Conque, amigo, no hay que ser vulgares, ni que quitar el crédito a los pobrecitos eclipses, que es pecado de restitución.
Celebraron todos al padre vicario, y le pegaron un buen tabardillo al amigo Juan Largo, de modo que se levantó de allí chillándole las orejas. A poco rato nos fuimos a acostar.
EN EL QUE ESCRIBE PERIQUILLO ALGUNAS AVENTURAS QUE LE PASARON EN LA HACIENDA Y LA VUELTA A SU CASA
A otro día nos levantamos muy contentos; el señor cura hizo poner su coche, y el padre vicario mandó ensillar su caballo para irse a sus respectivos destinos. El padre vicario se despidió de mí con mucho cariño, y yo le correspondí con el mismo, porque era un hombre amable, benéfico y no soberbio ni necio.
