El Periquillo Sarniento. Tomo I

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“Agrega a esto, que es tan peculiar al sacerdote la literatura, que a mediados del siglo XIII no eran promovidos al clericato sino los literatos, según la novela de Justiniano, 6, cap. 4 y 123, cap. 12. De modo que Juliano el antecesor escribía: El que no es literato no puede ser clérigo. Sucedió que para significar un hombre docto y literato empezó a usarse al nombre de clérigo, y el de lego para denotar un ignorante o que no sabía las letras, de donde provino también que a los legos doctos se les daba el título de clérigos; y, por el contrario, los eclesiásticos no literatos eran llamados también legos. Se le llama clérigo (son palabras de Orderico Vital, en el lib. 3) porque está imbuido en el conocimiento de las letras y de las demás artes. En la Crónica andrense leemos también las siguientes palabras: Con la

anuencia de algunos romanos, hizo que se le subordinase cierto español muy clérigo llamado Burdino. Y en la historia de los obispos de Eistet: Este obispo Juan fue gran clérigo en el derecho canónigo, esto es, gran letrado. El mismo significado se observa que tuvo antiguamente en la lengua francesa, pues clerc quería decir lo mismo que docto, como también clergie lo mismo que ciencia y doctrina.



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