El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I En estas serias meditaciones iba yo embebecido, cuando me tiró de la capa uno de mis antiguos contertulianos que me conoció y acompañaba a una de las coquetillas más desenvueltas que yo había chuleado antes de entrar en el convento.
Luego que nos saludamos y reconocimos los tres, me preguntó él cuándo me había salido y por qué. Le respondí que aquel mismo día, y por la muerte de mi padre y mi enfermedad.
Me lo tuvieron a bien, y me llevaron a almorzar a un figón, donde comí a lo loco y bebí punto menos, con cuyos socorros se disiparon mis tristezas.
Despidiéronse de mí, y me fui para mi casa. Luego que mi madre me vio, comenzó a abrazarme y a llorar amargamente; pero me manifestó su contento por tenerme otra vez en su compañía. ¿Quién le había de decir que sus trabajos comenzaban desde aquel día, y que mi persona lejos de proporcionarle los consuelos y alivios que se prometía, le había de ser funestamente gravosa? Pero así fue, como veréis en el capítulo siguiente.
TRATA PERIQUILLO DE QUITARSE EL LUTO Y SE DISCUTE SOBRE LOS
ABUSOS DE LOS FUNERALES, PÉSAMES, ENTIERROS, LUTOS, ETC.
