El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I -¡Qué rotos tales de m...! -decía-; ¿por qué no irán a vomitarse sobre la tal que los parió, ya que vienen borrachos, y no venir a quitarle a uno el sueño a estas horas?
Januario me hizo seña que me callara la boca, y nos acostamos los dos sobre la mesita del billar, cuyas duras tablas, la jaqueca que yo tenía, el miedo que me infundieron aquellos encuerados, a quienes piadosamente juzgué ladrones, los innumerables piojos de la frazada, las ratas que se paseaban sobre mí, un gallo que de cuando en cuando aleteaba, los ronquidos de los que dormían, los estornudos traseros que disparaban y el pestífero sahumerio que resultaba de ellos, me hicieron pasar una noche de los perros.
PROSIGUE PERIQUILLO CONTANDO SUS TRABAJOS Y SUS BONANZAS DE
