El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I -Esas preguntas que han hecho a usted se llama tomar la declaración preparatoria. Es menester que tenga usted muy presente lo que ha respuesto para que no se enrede o se contradiga cuando le tomen la confesión con cargos, que es el paso más serio de la causa, y del que depende, las más veces, el buen o mal éxito de los reos.
-¡Virgen santísima! ¡Eso sí está malo! -dije-. Porque hoy me hicieron una infinidad de preguntas y de cosas, que muchas me parecieron frioleras. ¿Quién se acordará después de todo lo que yo contesté a ellas? ¿Y de aquí a cuándo será la confesión con cargos?
-Eso va largo -dijo don Antonio-, porque como el robo no fue cuantioso, es regular que no haya parte que agite, y en este caso la causa se seguirá de oficio; y como estas causas no producen, por lo regular, costas a los escribanos, porque los delincuentes no tienen tras qué caer, las dejan dormir cuanto quieren, y vea usted cómo su confesión con cargos la puede esperar de aquí a tres meses, por ahí, por ahí.
-Mucho me desconsuela esa noticia -le dije- por dos razones: la primera por la dilación que me espera en esta infame casa; y la segunda, porque en tanto tiempo es muy fácil que me olvide de lo que ahora respondí.
-Por lo que toca a la dilación -me contestó mi amigo-, no es mucha. Los tres meses que he dicho son el plazo que prudentemente considero que pasará para dar el segundo paso en su causa de usted, pero...