El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I –Dicen que este Perico habla más que lo que se necesita; que lleva traza de no dejar títere con cabeza a quien no le corte su vestido; que a título de crítico es un murmurador eterno de todas las clases y corporaciones del Estado, lo que es una grandísima bellaquería; que quién lo ha metido a pedagogo del público para, so color de declamar contra los abusos, satisfacer su carácter mordaz y maldiciente; que si su fin era enseñar a sus hijos, porqué no lo hizo como Catón Censorino,
que doctrinaba a su hijo
con buen corazón,
y no con sátiras, críticas y chocarrerías; que si el publicar tales escritos es por acreditarse de editor, con ellos mismos se desacredita, pues pone su necedad de letra de molde; y si es por lucro que espera sacar de los lectores, es un arbitrio odioso e ilegal, pues nadie debe solicitar su subsistencia a costa de la reputación de sus hermanos; y, por último, que si el autor es tan celoso, tan arreglado y puesto a los abusos, ¿por qué no comienza reformando los suyos, pues no le faltan?
-¡Ay, señor Conocimiento! –exclamé lleno de miedo-. ¿Es posible que todo eso dicen?
-Sí, amigo, todo eso dicen.
-¿Pero quién lo dice, hermanito de mi corazón?