El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I ¿cómo me arriesgaré a meterme a lo que no entiendo?
-Cállate -le dije-, no seas cobarde: sábete que audaces fortuna juvat, timidos que repellit...
-¿Qué dice usted, señor, que no lo entiendo?
-Que a los atrevidos -le respondí- favorece la fortuna y a los cobardes los desecha; y así no hay que desmayar; tú serás tan barbero en un mes que estés en mi compañía, como yo fui médico en el poco tiempo que estuve con mi maestro, a quien no sé bien cuánto le debo a esta hora.
Admirado me escuchaba Andrés, y más lo estaba al oírme disparatar mis latinajos con frecuencia, pues no sabía que lo mejor que yo aprendí del doctor Purgante fue su pedantismo y su modo de curar, methodus medendi.