El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I CUENTA PERIQUlLLO VARIOS ACAECIMIENTOS QUE TUVO EN TULA, Y LO QUE HUBO DE SUFRIR AL SEÑOR CURA
Crecía mi fama de día en día con estas dos estupendas curaciones, granjeándome buen concepto hasta con los que no se tenían por vulgares. Tiempo me faltaba para ordenar medicamentos en mi casa, y ya era cosa que me chiqueaba mucho para salir a hacer una visita fuera del pueblo, y eso cuando me la pagaban bien.
Aumentó mis créditos un boticoncillo y una herramienta de barbero que envié comprar a México, que junta con un exterior más decente, que tenía algo de lujo, pues tomé casa aparte y recibí una cocinera y otro criado, me hacía parecer un hombre muy circunspecto y estudioso.
Al mismo tiempo yo visitaba pocas casas, y en ninguna me estrechaba demasiado, pues había oído decir a mi maestro el doctor Purgante, que al médico no le estaba bien ser muy comadrero, porque en son de la amistad querían que curara de balde.
Con ésta y otras reglitas semejantes concernientes a los tomines, los busqué muy buenos, pues en el poco tiempo que os he dicho, comimos yo, Andrés y la macha muy bien; nos remendamos, y llegué a tener juntos como doscientos pesos libres de polvo y paja.
