El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I Considerad por aquí cuál sería mi bella índole, cuando tenía la fama de ser el mejor pandorguista de todo el colegio, y decían mis compañeros que yo le paraba la bola a cualquiera, que era lo mismo que decir que yo era el más indigno de todos ellos, y que ninguno, bueno o malo, dejaría de incomodarse si escuchaba en su contra mi maldita lengua. ¿Os parece, hijos míos, esta circunstancia algo favorable? ¿Con ella sola no advertís mi depravado espíritu y condición? Porque el hombre que se complace en afligir a otro su semejante no puede menos que tener un alma ruin y un corazón protervo. Ni valga decir que lo hacen unos muchachos, pues esto lo que prueba es que si aún desde muchachos son malos, de grandes serán peores, si Dios y la razón no los modera, lo que no es muy común. Yo tuve una multitud de condiscípulos, y por observación he visto que es raro el que ha salido bueno de entre estos genios burlones con exceso, y lo peor es que hay mucho de esto en nuestros colegios.
Por estos principios conoceréis que era perverso en todo. En fin, entré a estudiar filosofía.
ESCRIBE PERIQUILLO SU ENTRADA AL CURSO DE ARTES; LO QUE APRENDIÓ; SU ACTO GENERAL, SU GRADO Y OTRAS CURIOSIDADES QUE SABRA EL QUE LAS QUlSIERE SABER
