El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I Pero dejando estas reflexiones para los que tienen el cargo de mandar a los demás, y volviendo a mí, digo: que viéndome solo en Manila y con dinero, me picó el deseo de volver a mi patria, así para que viesen mis paisanos la mudanza de mi conducta, como para lucir y disfrutar en México de mi caudal, que ya lo podía nombrar de esta manera, según mis cuentas.
Para esto empleé con tiempo mis monedas, comprando bien barato, y cuando fue tiempo de que la nao se alistara para Acapulco, me despedí de todos mis amigos y de los de mi amo, a cuya memoria, antes que otra cosa, dispuse que se le hiciese un solemne novenario de misas, lo que se me tuvo muy a bien, y concluido esto, salí para Cavite y me embarqué con todos mis intereses.
EN EL QUE NUESTRO AUTOR CUENTA COMO SE EMBARCÓ PARA ACAPULCO; SU NAUFRAGIO; EL BUEN ACOGIMIENTO QUE TUVO EN UNA ISLA DONDE ARRIBÓ, CON OTRAS COSILLAS CURIOSAS
¡Qué deliciosos son aquellos fantásticos jardines en que solemos pasearnos a merced de nuestros deseos! ¡Qué cuentas tan alegres nos hacemos cuando las hacemos sin la huéspeda, esto es, cuando no prevenimos lo adverso que puede suceder, o lo más cierto, cuando no advertimos que la alta Providencia puede tener decretadas cosas muy distintas de las que nos imaginamos!
