Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda
Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda Tarabilla comió y bebió esta vez a mis costillas, como yo comía y bebía siempre a las de otros; al fin era de la ilustre raza de los catrines.
Despidióse, y a poco rato nos fuimos todos a recoger a nuestras casas o a las ajenas.
Pasé algún tiempo en la alternativa de pillo y de catrín, y una ocasión por cierta aventura amorosa, que no escribo por no ofender vuestros oídos castos, reñí con el marido de mi dama, y éste tuvo la suerte de darme tan feroz cuchillada en el muslo izquierdo, que casi me lo dividió.
A mis gritos acudió la gente... ¡qué gente tan desapiadada es la de México!... ¿Si será así la de todo el mundo? Se juntaron muchos a la curiosidad; nos vieron reñir, y nadie trató de apaciguarnos; me hirió mi enemigo; arrastró y maltrató a su mujer, y nadie se lo impidió; se la llevó donde quiso, y ninguno lo siguió; quedé yo desangrándome, todos me veían y decían: ¡pobrecito!, pero ni llevaban el confesor ni el médico, ni había uno siquiera que me contuviera la sangre.