Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda
Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda Queridos míos: cuando escribo este capítulo, que pienso será el último de mi vida, ya me siento con muchas ansias, el vientre se me ha elevado y las piernas..., digo la pierna, se me ha hinchado más de lo que yo quisiera, y por estas razones es regular que salga menos metódico, erudito y elegante que ninguno de los de mi admirable historia, porque ya sabéis que conturbatus animus non est aptus ad exequendum munus suum: «el ánimo afligido no está a propósito para desempeñar sus funciones», según dijo Cicerón o Antonio de Nebrija, donde únicamente he leído esta sentencia. Alabad, alabad, amigos, mi erudición y mi modestia aun a las orillas del sepulcro. Ningún escritor haría otro tanto en el borde mismo de la cuna; pero dejémonos de prevenciones; continuemos la obra, y salga lo que saliere.