Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda
Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda Nada se dificulta conseguir en habiendo monedas y nobleza, yo lo vi conmigo palpablemente. Mi padre entabló su solicitud por mí, presentando mis ejecutorias de hidalguía y de nobleza, y los recomendables méritos de mis abuelos, que habían sido conquistadores, con lo que en dos por tres cátenme aquí con mis licencias necesarias para incorporarme en la milicia.
En efecto, a los cuatro días ya estaba hecho mi famoso uniforme, y el domingo siguiente me lo puse con mucho gusto mío, de mis padres, de mis amigos y parientes, menos del cura, que como acostumbrado a tratar sólo con los mazorrales de su curato, era opuestísimo al brillo de la corte y al lujo de los caballeros; y así estaba muy mal con mi nuevo empleo, y no era eso lo peor, sino que trató de indisponer a mi padre hasta el último día; mas no lo consiguió: yo me puse los cordones, y esa noche hubo en casa un magnífico baile.
Todos me dieron mil abrazos y parabienes, y entre los brindis que se repetían a mi salud, me decían que parecía yo un capitán general, con lo que me hacían conocer mi mérito con solidez.
Solamente el cura, el santo cura que Dios haya perdonado, era mi continuo tormento. Así que se concluyó la función, me dijo: