Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda
Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda —¿Oyes, Tremendo?, el cadete nuevo tiene mucha razón para confundirse al oír una plática tan escandalosa como la que sostuvo Tarabilla, y la tendrá mayor si se hace cargo de los desatinos que has dicho, y cuya malicia tú mismo ignoras; pero yo que aunque joven y militar no soy de la raza de los catrines y tremendos, debo decirle que hace muy bien en abrigar los cristianos y honrados sentimientos que le ha inspirado el bueno de su tío. Sí, amigo don Catrín, entienda usted que la carrera militar no es el camino real de los infiernos. Un cadete, un oficial, es un caballero, y si no lo es por su cuna, y ya el rey lo hizo por sus méritos o porque fue de su agrado; pero no es caballero ni lo parecerá jamás el truhán, el libertino, el impío, el fachenda ni el baladrón. No, amigo; la carrera militar es muy ilustre; sus ordenanzas y sus leyes muy justas; y el rey ni debe, ni quiere, ni puede autorizar entre sus soldados el robo, el asesinato, el estupro, el sacrilegio, la provocación, la trampa, la fachenda, la soberbia ni el libertinaje, como por desgracia creen muchos de mis compañeros degradados. No señor, el oficial que tiene el honor de militar bajo las banderas del rey, debe ser atento, comedido, bien criado, humano, religioso y de una conducta de legítimo caballero.