Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda
Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda Apenas me quedé en el aire, sin ser letrado, militar, comerciante, labrador, artesano ni cosa que lo valiera, sino un paisano mondo y lirondo, cuando me volvieron la espalda mis antiguos camaradas los oficiales.
Ninguno de ellos me hacía el menor aprecio, y aun se desdeñaban de saludarme; tal vez sería porque estaba sin blanca, pues en esos días mi traje no era indecente, porque con lo que saqué de mi uniforme que vendí, compré en el Parián un fraquecillo azul, un sombrero redondo, un par de botas remontadas, un reloj en veinte reales, una cadena de la última moda en seis pesos, una cañita y un pañuelo.
Aún tenía un par de camisas, dos pantalones, dos chalecos y dos pañuelos blancos, con lo que me presentaba con decencia.
Mi camarada Tarabilla me despidió políticamente de su casa, diciéndome que no era honor suyo tenerme a su lado después de lo que se hablaba de mí, y hemos de estar en que él era quien hablaba más que nadie; pero añadió: