Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda
Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda —Los catrines —respondí yo—, no puede ser, padre mío; porque los catrines son hombres de bien, hombres decentes y, sobre todo, nobles y caballeros. Ellos honran las sociedades con su presencia, alegran las mesas con sus dichos, divierten las tertulias con sus gracias, edifican a las niñas con su doctrina, enseñan a los idiotas con su erudición, hacen circular el dinero de los avaros con su viveza, aumentan la población en cuanto pueden, sostienen el lustre de sus ascendientes con su conducta y, por último, donde ellos están no hay tristeza, superstición ni fanatismo, porque son marciales, corrientes y despreocupados.
»Delante de un catrín verdadero nada es criminal, nada escandaloso, nada culpable; y en realidad, padre mío, ya ve usted el provecho que debe inducir en cualquier concurrencia un joven de éstos, y más si tiene buena figura, bien presentado, alegre, sabio y nada escrupuloso. Él no se admira de la trampa que hizo Pedro, de lo usurero que es Juan, de lo embustero que es Antonio, ni de ninguna cosa de esta vida.