Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda
Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda Se echa de ver, Catrín, que eres un necio —me decía mi buen amigo—; sí, eres un alucinado, un novicio en nuestra orden y un recluta bisoño en nuestras respetables compañías. ¡Vaya, ni digas que eres de la ilustre raza de los catrines, ni que has corrido el mundo en parte alguna! Yo sí, yo sí tengo razón de espantarme al ver tan asustado a un joven que ha sido colegial, militar, jugador y tunante, sólo por una aprensión que debe despreciarse por cualquier espíritu fuerte e ilustrado como el nuestro.
»El viejo rancio de tu tío te acosó a sermones, y por eso aún crees que te los echa después de muerto. Tú eres un tontazo y te espantas como los niños con el coco; pero anímate, amigo, ensánchate; desprecia esas ilusiones del miedo; sábete que los muertos no hablan y que en tu triste fantasía, agitada por tu miseria, se forman esos espectros de papel.