La comedia nueva
La comedia nueva DON PEDRO, DON ANTONIO, PIPÍ.
DON PEDRO.—Café. (DON PEDRO se sienta junto a una mesa distante de DON ANTONIO; PIPÍ le sirve el café).
PIPÍ.—Al instante.
DON ANTONIO.—No me ha visto.
PIPÍ.—¿Con leche?
DON PEDRO.—No. Basta.
PIPÍ.—¿Quién es éste? (A DON ANTONIO, al retirarse).
DON ANTONIO.—Este es don Pedro de Aguilar, hombre muy rico, generoso, honrado, de mucho talento; pero de un carácter tan ingenuo, tan serio y tan duro, que le hace intratable a cuantos no son sus amigos.
PIPÍ.—Le veo venir aquí algunas veces; pero nunca habla, siempre está de mal humor.
DON SERAPIO, DON ELEUTERIO, DON PEDRO, DON ANTONIO, PIPÍ.
DON SERAPIO.—¡Pero, hombre, dejarnos así! (Bajando la escalera, salen por la puerta del foro).
DON ELEUTERIO.—Si se lo he dicho a usted ya. La tonadilla que han puesto a mi función no vale nada, la van a silbar, y quiero concluir esta mía para que la canten mañana.
