A este lado del paraiso
A este lado del paraiso boquiabierto, ante el auditorio.
Y a veces hasta en la capilla
brilla su tolerancia,
su amplia y resplandeciente visión de la verdad
(incluyendo a Kant y al general Booth),
y así de sorpresa en sorpresa vive
el hueco y tímido afirmativo…
Ha sonado la hora… Saliendo del recreo
cien benditos muchachos
con los pies te quitan una palabra
que late en los ruidosos pasillos…
Y olvida en esta tierra mezquina
el poderoso bostezo que te dio a luz.
En abril Kerry Holiday abandonó el colegio y se embarcó hacia Francia para enrolarse en la escuadrilla Lafayette. La envidia y admiración de Amory ante este gesto quedaron mitigadas por una experiencia personal a la que nunca llegó a dar el valor que tenía, pero que, sin embargo, le persiguió y le obsesionó durante los tres años siguientes.
A la medianoche salieron del Healy y marcharon en taxi hacia el Bistolary. Iban Fred Sloane y Amory acompañados de Axia Marlowe y Phoebe Column, dos chicas del espectáculo del Summer Garden. La noche era tan joven que se sentían ridículos de tanto exceso de energía, y entraron en el café como danzantes dionisíacos.