A este lado del paraiso
A este lado del paraiso Ojalá la Reina de las Gracias le lleve de su mano entre sus enemigos sin que le vean.
Ojalá Patrick el de Gael y Collumb de la Iglesia y los cinco mil santos de ErÃn sean su escudo cuando entre en combate.
Och Ochone.
Amory, Amory, presiento ahora que esto es todo; uno de nosotros, o quizá los dos, no ha de salir de esta guerra… He tratado de decirte lo mucho que esta reencarnación ha significado para mà estos últimos años… Somos muy parecidos…, muy distintos.
Adiós, querido muchacho, y que Dios sea contigo.
Thayer Darcy.
Amory vagaba por el muelle hasta que encontró un embalaje bajo una luz eléctrica. Buscó en su bolsillo lápiz y papel y empezó a escribir, lenta y laboriosamente:
Nos vamos esta noche…
En silencio hemos llenado la calle desierta
—una columna gris opaca—,
y los espectros se levantan sorprendidos por los sordos pasos
a lo largo del camino sin luna;
en los muelles sombrÃos resuenan los pasos
que no cesan ni de noche ni de dÃa.
Nos paseamos despacio en las tranquilas cubiertas