A este lado del paraiso
A este lado del paraiso R: Por esa razón «un hombre descarriado» atrae a la gente. Se sitúan a su alrededor y literalmente «se calientan» con las calorías de virtud que despide. Sarah hace una observación muy normal, y todas las caras sonríen encantadas: «¡Qué inocente es esta pobre chica!» Todos se calientan con su virtud. Pero Sarah, que ha visto la sonrisa, nunca volverá a hacer una afirmación parecida. Después de eso se siente un poco más fría.
P: Todas tus calorías, ¿se han disipado?
R: Todas. Empiezo a calentarme con las virtudes de otros.
P: ¿Estás corrompido?
R: Creo que sí. No estoy seguro. Ya nunca estaré seguro acerca del bien y el mal.
P: ¿Lo consideras una mala señal?
R: No necesariamente.
P: ¿En qué se demuestra la corrupción?