A este lado del paraiso
A este lado del paraiso Las mulas echaron una última chupada a sus cigarrillos y se colocaron en sus puestos; la primera actriz se adelantó al escenario, pies y manos con gestos afectados; el director de escena palmeó, pateó, silbó y aulló hasta que iniciaron la danza.
El Triangle Club era un enorme e hirviente hormiguero. Todos los años representaba una comedia musical, viajando con actores, coro, orquesta y escenarios en las vacaciones de Navidad. Tanto la letra como la música eran obra de los estudiantes, y el club era una de las instituciones de mayor influencia; cada año aspiraban a formar parte de él unas trescientas personas.