El Gran Gatsby
El Gran Gatsby ¡HabÃa tanto que leer, por una parte, y tanta salud que aspirar del aire nuevo y vivificador! Compré un montón de libros sobre la banca, el crédito y el mercado de valores, que, de pie en la estanterÃa, encuadernados en rojo y oro, como dinero recién salido de la fábrica, prometÃan revelarme los radiantes secretos que sólo Midas, Morgan[3] y Mecenas conocÃan. Y tenÃa además el elevado propósito de leer muchos otros libros. En la universidad habÃa sentido ciertas inclinaciones literarias —un año escribà para el Yale News una serie de artÃculos de fondo llenos de tópicos y de solemnidad— y ahora iba a revivir aquello hasta volver a convertirme en el más limitado de todos los especialistas, «el hombre completo». Esto no es sólo un epigrama, porque, después de todo, a la vida se la observa mejor desde una sola ventana.