El Gran Gatsby

El Gran Gatsby

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Será muy agradable —dijo mister Sloane sin la menor gratitud—. Bueno, creo que debemos irnos ya a casa.

—Por favor, no hay prisa —dijo Gatsby con calor. Había recuperado el control de sí mismo y quería seguir hablando con Tom—. ¿Por qué… por qué no se quedan a cenar? No me sorprendería que se dejara caer por aquí alguna gente de Nueva York.

—No. Ustedes se vienen a cenar conmigo —dijo la señora con entusiasmo—. Los dos.

Me incluía también a mí. Mister Sloane se puso de pie.

—Vamos —dijo, pero sólo a ella.

—Hablo en serio —insistió la señora—. Me encantaría que nos acompañaran. Hay sitio de sobra.

Gatsby me miró, interrogándome. Quería ir y no había entendido que mister Sloane había decidido que no fuera.

—Me temo que no puedo acompañarles —dije.

—Bueno, pues viene usted —insistió ella, concentrándose en Gatsby.

Mister Sloane le murmurĂł algo al oĂ­do.

—No llegaremos tarde si nos vamos ahora mismo —contestó ella en voz alta.

—No tengo caballo —dijo Gatsby—. Montaba en el ejército, pero nunca he comprado un caballo. Los seguiré en el coche. Discúlpenme un momento.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker