El Gran Gatsby
El Gran Gatsby Francis Scott Fitzgerald escribió El gran Gatsby en la Riviera francesa en 1924 y la corrigió en Roma y Capri. «He escrito la mejor novela de los Estados Unidos», le dijo entonces a su editor, Maxwell Perkins. El mito de Gatsby es el mito del hombre de las ciudades, uno cualquiera, ese a quien conocemos un día por casualidad y nunca sabremos quién es exactamente ni de dónde ha salido. Gatsby es un emblema del ciudadano: esencialmente será la idea que los demás se hacen de él, asesino o príncipe, héroe o antihéroe, ser extraordinario que brilla en sus fiestas magníficas, misterioso y sospechoso, Mister Nobody from Nowhere.
Todo lo que aparece en El gran Gatsby es algo que alguien ha visto y cuenta después: la infancia y primera juventud del héroe, los amores y la boda de la heroína, la reconstrucción del crimen final a partir de las declaraciones de los testigos, el último verano de Jay Gatsby, recordado dos años después de los acontecimientos por Nick Carraway. Todo es verdad, salvo lo que el protagonista cuenta de sí mismo para darse a conocer a su nuevo amigo, Carraway, el narrador, que, aunque presuma de no juzgar a nadie, juzgará a Gatsby y dictará su veredicto antes de que termine la historia. El habitante de las ciudades es lo que ven en él los ojos de los demás.
