El Gran Gatsby
El Gran Gatsby Es un héroe de tragedia: los mismos pasos que da hacia su plenitud y su felicidad lo llevan a la destrucción. El acto final empieza a los acordes de una marcha nupcial llegada de un salón de baile, como si se renovara la boda de Tom y Daisy en el momento en que Gatsby creía reconquistarla. Gatsby y Myrtle, los dos pobres amantes imposibles, acaban sacrificados en el mismo juego de azar: Myrtle, mártir arrodillada en la carretera con un pecho arrancado, y Gatsby, en una piscina purificadora y bautismal, dos individuos de clase baja, inocentes, inmorales e imprudentes, aplastados al paso del matrimonio Buchanan. Francis Scott Fitzgerald, niño católico, parece que conservaba un recuerdo mítico y quizá inconsciente de la imaginería dolorosa de su religión.