Hermosos y malditos

Hermosos y malditos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Los recuerdos que Anthony tenía del elegante Ulysses, el primer americano que se alzó las solapas de la chaqueta, eran mucho más precisos. Después de que Henrietta Lebrune Patch se fuera «a formar parte de otro coro», como el viudo decía con voz ronca de cuando en cuando, padre e hijo se trasladaron a la casa del abuelo, en Tarrytown, y Ulysses iba todos los días al cuarto de los niños y de su boca, a veces por espacio hasta de una hora, brotaban palabras agradables, llenas de brillante colorido. Continuamente prometía a Anthony que harían juntos expediciones de caza y de pesca y también excursiones a Atlantic City: «Muy pronto ya, dentro de unos días»; pero ninguno de esos viajes llegaba a materializarse. Aunque hubo uno que sí llevaron a cabo; cuando Anthony cumplió los once años se marcharon al extranjero, a Inglaterra y a Suiza, y allí, en el mejor hotel de Lucerna, su padre murió entre muchos sudores y gruñidos, pidiendo a gritos el aire que sus pulmones echaban en falta. Envuelto en una atmósfera de terror y desesperación, Anthony fue devuelto a América, para sentirse acompañado hasta el final de sus días por un vago sentimiento de melancolía.





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker