Hermosos y malditos
Hermosos y malditos Sin embargo, aunque a medida que pasaban los días la gloria de sus cabellos disminuía perceptiblemente en el recuerdo de Anthony y en un año de separación podría haber desaparecido por completo, las seis semanas incluyeron muchos días abominables. El joven Patch temía las reuniones con Dick y Maury —imaginando sin razón alguna que estaban al tanto de todo—, pero cuando los tres se vieron fue Richard Caramel y no Anthony quien se convirtió en el centro de atención; El amante demoníaco había sido aceptado para su inmediata publicación. Anthony sintió que a partir de aquel momento él quedaba convertido en un ser aparte. Ya no anhelaba el calor y la seguridad de la compañía de Maury, compañía que aún bastaba para infundirle ánimos en el mes de noviembre. Solo Gloria podía darle lo que él necesitaba y ninguna otra persona estaba en condiciones de hacerlo. De manera que el éxito de Dick solo le alegró de manera muy marginal y le preocupó en no pequeña medida. Aquello significaba que el mundo seguía adelante —escribiendo, leyendo y publicando— y también viviendo. Y él quería que el mundo esperara inmóvil y conteniendo el aliento por espacio de seis semanas… mientras Gloria olvidaba lo sucedido entre los dos.
